Hoy en día contamos con numerosos estudios sobre la mujer en la Edad Media. Gracias al trabajo de historiadores y filólogos, que han recuperado su presencia a través de las fuentes escritas, conocemos mejor la vida de muchas mujeres que durante siglos permanecieron en la sombra de un mundo dominado por los hombres. Uno de esos libros es Fémina de Janina Ramirez, en el que aparece mujeres como Cristina de Pizán o Hildergarda de Bingen, que fueron mujeres que dejaron una huella importante en la historia. Sin embargo, la realidad de la mayoría era muy distinta. Su vida estaba marcada por la dependencia del hombre, sus derechos eran muy limitados y, en muchos casos, el matrimonio era un acuerdo entre familias en el que ellas apenas podían decidir. Más que una unión basada en el afecto, era un instrumento para crear alianzas sociales, políticas y económicas.
En este contexto se sitúa El Roman de Flamenca. Según Covarsí, la obra constituye una de las reivindicaciones más interesantes de la mujer dentro de la literatura medieval. Su protagonista no responde al modelo tradicional de la dama pasiva, silenciosa e idealizada que espera ser rescatada por un caballero. Flamenca es una mujer inteligente, culta y con capacidad para tomar decisiones. El autor le concede voz propia y permite que sea ella quien exprese sus pensamientos, deseos e inquietudes, algo habitual en la literatura de la época.
La historia comienza cuando Flamenca es obligada por su padre a contraer un matrimonio de conveniencia con Archimbaut de Borbón. Lo que en un principio debía fortalecer la posición social de ambas familias termina convirtiéndose en una auténtica prisión. Los celos enfermizos de su marido hacen que la encierre y controle cada uno de sus movimientos, privándola de su libertad. Sin embargo, Flamenca no acepta esta situación con resignación. A través de su inteligencia, de su ingenio y de la ayuda de quienes la rodean, encuentra la manera de recuperar parte de esa libertad. Su relación con Guillem de Nevers no solo representa una historia de amor, sino también una forma de desafiar el control que su marido ejerce sobre su cuerpo y sobre su vida.
Otro aspecto importante de la obra es la importancia que adquiere la lectura. Flamenca aparece como una mujer culta, capaz de reflexionar y de interpretar la realidad que la rodea. Los libros se convierten en un refugio, pero también en una herramienta que alimenta su pensamiento crítico y refuerza su deseo de escapar de una situación que considera injusta.
El autor también incorpora la referencia a la fiesta del árbol de mayo, o primer mayo. Esta celebración de origen muy antiguo se difundió por gran parte de Europa y combinaba elementos paganos y cristianos. Su significado fue evolucionando con el tiempo, por lo que no puede entenderse de una única manera.
En su origen, la fiesta estaba relacionada con la llegada de la primavera y con los rituales de fertilidad. Muchas comunidades agrícolas levantaban un árbol o un gran tronco en la plaza del pueblo, o buen plantaban ramas verdes en los campos y las viviendas. Estos gestos simbolizaban el renacer de la naturaleza y buscaban favorecer la fertilidad de la tierra, de los animales y, por extensión, de las personas.
Con el paso de paso de los siglos, especialmente durante la Edad Media, la celebración adquirió también un fuerte componente amoroso y cortesano. En muchas regiones era habitual que los jóvenes colocaran un árbol, una rama o una guirnalda frente a la casa o en la ventana de la muchacha a la que pretendían. Este acto era una declaración pública de afecto y una forma de iniciar el cortejo.
¿Por qué se menciona esta festividad en el Roman de Flamenca? Pues por su valor simbólico. El autor aprovecha esta tradición para hablar del amor, del deseo y de la libertad femenina. La fiesta representa un momento en el que las normas sociales se relajan y las relaciones amorosas adquieren un mayor protagonismo. En ese contexto, la historia de Flamenca y Guillem de Nevers cobra un significado especial, ya que contrasta el amor libremente elegido con el matrimonio impuesto por conveniencia, especialmente aquellos en los que existía una gran diferencia de edad entre el esposo o en los que predominaban los celos y el control masculino.
Podemos interpretar que el autor critica el modelo matrimonial impuesto por la sociedad feudal y a la falta de libertad de la mujer. Aunque anacrónicamente no podemos hablar de feminismo en el siglo XIII, sí podemos afirmar que El Roman de Flamenca cuestiona la subordinación femenina y defiende la capacidad de la mujer para decidir sobre su propia vida.
En definitiva, El Roman de Flamenca destaca por presentar a una protagonista que no se resigna al papel que la sociedad le ha asignado. A través de su inteligencia, de su capacidad de decisión y de su búsqueda de la libertad, Flamenca rompe con muchos de los estereotipos femeninos de la literatura medieval. Por ello, y siguiendo la interpretación de Covarsí, esta obra puede considerarse uno de los precedentes literarios más interesantes de un pensamiento que, siglos después, desembocaría en las primeras reivindicaciones en favor de la autonomía y los derechos de la mujer.
Bibliografía
[1] Blanco Valvés, Carme F. (2009), La mujer en la literatura de la Edad Media: ¿Un reflejo de una sociedad misógina?, En: Transmisión y apología de la violencia contra las mujeres: refranes, dichos y textos persuasivos; edición de E. Martínez Garrido. Madrid, Universidad Complutense, 2009, p. 37-65
[2] Corvasí Carbonero, J. (2010). El roman de Flamenca. 1st ed. Murcia: Edit.um.
[3] Edit.um. (n.d.). El roman de Flamenca, o la herejía de ser mujer en la Edad Media. [online] Available at: http://edit.um.es/blog/el-roman-de-flamenca-o-de-la-herejia-de-ser-mujer-en-la-edad-media/ [Accessed 6 Jul. 2019].
