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De Imperios a Naciones

La Carta del Atlántico

El documento más importante del siglo XX fue la Carta del Atlántico. Durante la Segunda Guerra Mundial, las dos grandes potencias mundiales buscaban resistir el avance de la Alemania nazi tras la caída de las potencias continentales europeas.

El 11 marzo de 1941 se aprobó la Ley de Prestamos y Arriendo (Lend-Lease), por la cual Estados Unidos enviaba material militar, alimento y petróleo a Gran Bretaña y otros países a cambio de recibir arrendamientos de bases militares y navales en territorio aliado durante la guerra.

La situación en Europa fue crítica y los mandatarios de Estados Unidos y Gran Bretaña decidieron reunirse en secreto. El punto de encuentro fueron los mares del Atlántico. En la reunión, Gran Bretaña propuso que Estados Unidos participase militarmente en la guerra. Sin embargo, Estados Unidos mantenía una postura aislacionista y, hasta que no tuviera un motivo para intervenir, tenía que esperar. El motivo llegó con el ataque a la base de Pearl Harbor efectuado por la Armada Imperial Japonesa. La reunión se celebró del 9 al 12 de agosto de 1941, donde se gestó lo que conocemos como Carta de la Atlántico. Finalmente, se emitió a la prensa el 14 de agosto.

Este documento no era un tratado en sí, sino que consistió en una afirmación de principios comunes en las políticas nacionales de sus respectivos países con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la humanidad en el futuro. Este documento se compone de ocho puntos. El punto cinco buscaba una cooperación entre naciones en materia económica. Los puntos seis y siete apuntaban a una organización mundial. El punto ocho apuntaba a una organización de la paz que instaba al abandono del uso de la fuerza.

La carta fue apoyada en un primer momento por diez gobiernos, que se comprometieron al cumplimiento de todos sus puntos. El 24 de septiembre de 1941 la Unión Soviética junto a países europeos ocupados como Bélgica, Luxemburgo, Holanda, Noruega y Grecia, entre otros, firmaron esta declaración. Finalmente, la Carta del Atlántico asentó los precedentes de lo que hoy conocemos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La Carta del Atlántico íntegra

El Presidente de los Estados Unidos de América y el Primer Ministro representante del Gobierno de S. M. en el Reino Unido, habiéndose reunido en el Océano, juzgan oportuno hacer conocer algunos principios sobre los cuales ellos fundan sus esperanzas en un futuro mejor para el mundo y que son comunes a la política nacional de sus respectivos países:

1. Sus países no buscan ningún engrandecimiento territorial o de otro tipo.

2. No desean ver ningún cambio territorial que no esté de acuerdo con los votos libremente expresados de los pueblos interesados.

3. Respetan el derecho que tienen todos los pueblos de escoger la forma de gobierno bajo la cual quieren vivir, y desean que sean restablecidos los derechos soberanos y el libre ejercicio del gobierno a aquellos a quienes les han sido arrebatados por la fuerza.

4. Se esforzarán, respetando totalmente sus obligaciones existentes, en extender a todos los Estados, pequeños o grandes, victoriosos o vencidos, la posibilidad de acceso a condiciones de igualdad al comercio y a las materias primas mundiales que son necesarias para su prosperidad económica.

5. Desean realizar entre todas las naciones la colaboración más completa, en el dominio de la economía, con el fin de asegurar a todos las mejoras de las condiciones de trabajo, el progreso económica y la protección social.

6. Tras la destrucción total de la tiranía nazi, esperan ver establecer una paz que permita a todas las naciones vivir con seguridad en el interior de sus propias fronteras y que garantice a todos los hombres de todos los países una existencia libre sin miedo ni pobreza.

7. Una paz así permitirá a todos los hombres navegar sin trabas sobre los mares y los océanos.

8. Tienen la convicción de que todas las naciones del mundo, tanto por razones de orden práctico como de carácter espiritual, deben renunciar totalmente al uso de la fuerza. Puesto que ninguna paz futura puede ser mantenida si las armas terrestres, navales o aéreas continúan siendo empleadas por las naciones que la amenazan, o son susceptibles de amenazarla con agresiones fuera de sus fronteras, consideran que, en espera de poder establecer un sistema de seguridad general, amplio y permanente, el desarme de tales naciones es esencial. Igualmente ayudarán y fomentarán todo tipo de medidas prácticas que alivien el pesado fardo de los armamentos que abruma a los pueblos pacíficos.

Franklin D. Roosevelt — Winston Churchill
14 de agosto de 1941

Bibliografía

[1] “1941: La Carta del Atlántico” en Naciones Unidas. Consultado online 04 de diciembre de 2020. https://www.un.org/es/sections/history-united-nations-charter/1941-atlantic-charter/index.html
[2]”The atlantic Conference y Charter, 1941″ en Office of the Historian. Consultado online 04 de diciembre de 2020. https://history.state.gov/milestones/1937-1945/atlantic-conf
[3] MOULTON, L. (2017), The Atlantic Charter: Political and Economic Goals of Roosevelt and Churchill, Independent publisher.