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De Imperios a Naciones

La industria textil castellana en el siglo XVI

La industria textil gozó de gran prestigio durante el siglo XVI gracias a la políticas económicas de los Reyes Católicos y a la llegada masiva de metales preciosos de América. Las consecuencias de ambos acontecimientos fueron positivas, sobre todo, para la población tanto en su desarrollo económico como social, ya que la clase privilegiada se enriqueció y se impulsaron los talleres artesanales, especialmente aquellos de objetos de lujo y ostentación. No es de extrañar que la industria textil ocupase un puesto privilegiado entre los diversos sectores industriales cuando la posesión de productos textiles simbolizaba riqueza y prestigio social.

Dentro del sector textil sobresalía la industria lanera. La lana era la materia principal en toda Europa, cuyos principales centros de producción de textil lanero eran Castilla e Inglaterra. Sin embargo, los intereses económicos de los propietarios de los grandes rebaños de oveja transhumante causaron problemas para la manufactura nacional, ya que con el apoyo de la Corona buena parte de la mejor lana merina castellana era exportada a los Países Bajos. Por este motivo Castilla se quedó como exportadora de lana, mientras los Países Bajos e Inglaterra exportaban paños tejidos. Además, Inglaterra tomará la ventaja a Holanda y España, tanto en cantidad como en tipología, ya que los ingleses comenzaron a fabricar los Kersey, paños mas baratos, livianos, vistosos y menos golpeados, pero de peor calidad.

Industria textil lanera siglo XVI

A comienzos de la Edad Moderna, en la zona interior de Castilla los productos se fabricaban en los entornos familiares. El sistema doméstico permitía la elaboración de tejidos fuera de la reglamentación y rigidez de los gremios. Sin embargo, el tejido obtenido era de mala calidad, ya que la lana usada no era la exportada. En cambio, en los centros urbanos primaba el sistema gremial, que destaca por su rigidez, ordenanzas y maestría. Castilla estaba entre las mejores regiones industriales pañeras, especialmente por la calidad de sus productos. El más famoso fue el de Segovia, pero también fueron centros de producción Guadalajara, Cuenca, Córdoba, Baeza y Ezcaray.

En Segovia vemos un auge del sector lanero con el incremento de los artesanos. A inicios del siglo XVI contaba con quince mil artesanos, pasando a finales del mismo a unos veinte mil. Aquí, la industria pañera se asentó como el principal sector económico de la capital, la cual sufrió un verdadero auge consiguiendo ser el centro textil más sólido de Castilla. Para hacernos una idea, el sevillano Pedro de Medina en 1548 deja reseñado en su Libro de grandezas y cosas memorables de España la grandeza del paño segoviano: “(…) hácense en esta ciudad muchos y muy finos paños, en mucha manera. Dentro de esta ciudad y todos los pueblos de su comarca el oficio contino de las mujeres es hilar lanas para los paños, que en esta ciudad se labran, los cuales se dicen ser los que cada un año se hacen más de tres mil piezas de paños de todas suertes, pero la mayor cantidad son muy ricos y finos, que se llaman ‘segovias’”.

Industria textil castellana siglo XVI

Ahora bien, ¿qué cantidad de paños manufacturaban? Sabemos que sobre 1580 se fabricaban entre doce mil a dieciséis mil paños. Para tal cantidad de paños eran necesarios quince batanes y cerca de medio millar de telares. Contaban también con una numerosa masa de personal. Para hacernos una idea, en un recuento de 1561 el 75,9% declaraban ser empleados de industrias y artesanado, frente a 3,7% agrícola y ganadero y un 20,4 otros servicios. Dentro de la industria y artesanado la mayor parte se dedicaba al textil. Como ya sabemos, en la segunda mitad del siglo XVI Segovia sufre su expansión manufacturera, ahora bien, ¿cuáles fueron la claves para su desarrollo?

  • La distancia de los principales centros de producción.
  • Su tradición técnica.
  • El nacionalismo económico mercantilista imperante por esas fechas.

La industrial textil contaba también con la seda, la cual tiene una expansión notable en el siglo XVI. Dos centros productores y exportadores de seda cruda y semielaborada eran Murcia y Valencia, . En cambio, como centros de manufactura de tejidos nos encontramos aquellos de origen musulmán como Córdoba, Granada, Almería o Málaga, Lorca, sevilla y, destacamos, Toledo. Este último fue el centro principal de producción sedera en Castilla debido al traslado de la corte a Madrid en 1561.

La industria sedera toledo

Esta ciudad experimentó un crecimiento demográfico con el asentamiento de nobles, funcionarios y burgueses, los cuales provocaban a su vez la llegada de otros colectivos como artesanos y manufactureros. La corte y los colectivos privilegiados potenciaron el cambio en la indumentaria, que pasa a ser una forma de distinción social. La seda se convierte en uno de los productos más usados para la elaboración de indumentarias para los nobles y clérigos. A su vez elevó la producción interior y su venta fue frecuente en tiendas de lujo ubicadas en el centro de la ciudad. Las elaboraciones fueron escasas a pesar de la gran demanda. Sin embargo, la calidad de los productos compitió con otros centros productores europeos como Florencia, Venecia o Lyon.

Por su parte, el lino fue muy usado sobre todo en actividades rurales y domésticas. La manufactura del lino no fue muy importante, pero tuvo representación en Galicia con la manufactura de manteles desde finales del XVII. Por último, el tinte fue un subsector de la industria textil. El principal producto era el pastel de Toulouse, pero se añadió a la gama de colores la rubia, el añil, el palo rosa y la cochinilla, mientras el negro mantenía su prestigio social.

La industria textil castellana contaba con un problema principal: la calidad de la lana. Esto se debe a que la mejor lana era enviada en barcos hacia Europa. En algunos momentos se tomaron medidas para preservar un porcentaje de la lana exportada para la fabricación de tejido nacional. Otro de los inconvenientes fue la escasa calidad de los paños tejidos, los cuales no podían competir con los europeos, incluso siendo éstos de escasa perfección, pero más baratos que los nacionales.

Los gremios paliaron en parte los problemas que estaba sufriendo la industria con el aumento de la calidad y cantidad de la lana trabajada. El mejor momento que vivió la industria textil lanera fue después de 1566 cuando el mercado lanero europeo se hundió. En esa fecha coincide el auge de las manufacturas de Segovia, Cuenca o Palencia.

De cara al siglo XVII las fuentes nos informan del hundimiento de algunas actividades industriales y un retroceso económico de la manufactura urbana. Esto se debía principalmente a la debilidad de la organización de producción y la falta de inversión y adaptación a las necesidades y demandas del mercado nacional. Finalmente, la industria textil fue una de las más afectadas en toda España como el caso de Segovia, que perdió el 60% de la producción.

Bibliografía

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