¿Podemos meter toda la historia de la Antigua Grecia en un ascensor? Esa es la premisa de este libro, condesar toda la esencia de la historia de la Antigua Grecia durante una charla encerrado en un ascensor.
Su autor, Teodoro Papakostas, es licenciado en Arqueología por la Universidad de Reading, posee un máster en Arqueología Prehistórica de la Universidad de Nottingham y obtuvo su doctorado en Arqueología Clásica en la Universidad Aristóteles de Salónica en 2017. Además, se dedica a la divulgación histórica en redes sociales y en YouTube a través de su canal Archaeostoryteller.
Sobre si es posible o no condesar toda la historia de la Antigua Grecia en un libro tan reducido como el que vamos a reseñar, diría que sí. Y lo hace estupendamente, pues parte de la idea de un diálogo entre un arqueólogo y un hombre que se quedan atrapados en un ascensor. Todo comienza a raíz de una pregunta tan sencilla como «¿A qué te dedicas?». Cuando este responde que es arqueólogo, da comienzo un diálogo que recorre millones de años de historia.
El punto de partida es la Prehistoria, concretamente el Paleolítico, y concluye con la fundación de Constantinopla en el año 324 d.C. Durante el recorrido avanzamos cronológicamente por las diferentes etapas prehistóricas hasta llegar a la Edad del Bronce. Allí nos adentramos en la civilización cicládica, conocida por sus características figurillas de mármol. Después continuamos con la civilización minoica y sus impresionantes palacios, para llegar más tarde a la micénica, donde esos grandes palacios continúan siendo protagonistas y conocemos sistemas de escritura como el Lineal A. Tras el colapso de la Edad del Bronce, entramos en la Edad Oscura para resurgir en el periodo geométrico, considerado el comienzo histórico de la Antigua Grecia.
A continuación, nos adentramos en la época arcaica; el autor dedica un capítulo a las guerras médicas y posteriormente nos lleva hasta la época clásica, el momento de mayor esplendor de la civilización griega. Tampoco podía faltar un capítulo dedicado a Alejandro Magno, que sirve de puente hacia la época helenística. Finalmente, el libro concluye con la llegada de los romanos y la fundación de Constantinopla en el año 324 d.C.
Para muchos, este libro puede parecer una obra que no aportar nada nuevo respecto a otros títulos sobre la historia de la Antigua Grecia. Sin embargo, creo que se equivocan, pues ofrece una visión diferente de aquella civilización, mostrando tanto sus luces como sus sombras y alejándose de esa imagen idealizada y casi perfecta que a menudo tenemos de ella. Conoceremos cuál fue su influencia sobre otras civilizaciones, el carácter belicoso de las polis, el papel de los tiranos, la situación de la mujer, la importancia de la mitología en la sociedad griega o la realidad de los esclavos.
En nuestro viaje nos encontramos con numerosos personajes, algunos menos conocidos como Hipoclides, Friné, Córax de Siracusa, Agéladas o Simón el Zapatero. También nos encontramos con caras conocidas como el filósofo Sócrates, los poetas Esquilo y Eurípides, o gobernantes como Pericles, Filipo II y Alejandro Magno.
Además, a medida que avanzamos en la lectura, el autor va dejando pequeñas perlas en forma de curiosidades relacionadas con la arqueología. Responde a preguntas tan interesantes como: ¿Quién fue el primer arqueólogo?, ¿Cómo se data un hallazgo? o ¿Cómo han acabado sepultadas a tanta profundidad las ciudades y las antigüedades?
Se trata de un libro ameno y divertido, en el que el humor está presente en numerosos momentos. El hecho de estar escrito en forma de diálogo hace que la lectura resulte especialmente fluida. Personalmente, lo recomendaría a todo tipo de lectores, aunque especialmente a los más jóvenes, ya que su estilo cercano, su escasa complejidad y su tono desenfadado pueden despertar el interés por la historia de la Antigua Grecia.
En definitiva, es uno de los libros que más he disfrutado leyendo en los últimos tiempos y espero que, con el final que nos deja, Teodoro Papakostas nos deleite pronto con una nueva obra.
