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A partir de este punto hablaré con libertad sobre la trama, los personajes y el final de La Odisea. Por tanto, este análisis contiene spoilers importantes. Si todavía no has visto la película, quizá sea mejor regresar a este artículo después de pasar por el cine.
Ayer fui al cine a ver La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan, y probamente una de las adaptaciones cinematográficas más esperadas del momento. Las sensaciones al salir del cine fueron, en general, buenas. Es una película que tiene, como cabía esperar de una producción de estas características, momentos de tensión, grandes dosis de épica y espectáculo.
Ahora bien, creo que todos sabemos que estamos ante una adaptación cinematográfica de un clásico como es La Odisea de Homero. Y esto es importante tenerlo presente, porque trasladar esta obra es una tarea enormemente complicada, ya que es prácticamente imposible incluir y desarrollar todos sus episodios con la misma profundidad. Por tanto, era inevitable que Nolan tuviera que seleccionar, condesar y reorganizar acontecimientos y tomarse numerosas licencias.

El problema, al menos para mí, no está en que la película sea diferente al relato de Homero. La pregunta está en si la historia que nos quiere contar Nolan funciona dentro de ese relato. Y, en este sentido, creo que la película cumple a la perfección.
Una vez más vemos su rasgo más característico. Nolan no nos cuenta la historia de manera completamente lineal, sino que altera el orden de los acontecimientos, superponiendo escenas como el inicio en Ítaca a Troya, de Troya pasa a Ulises con Calipso y de aquí al viaje a través de sus recuerdos. De hecho, la narración de regreso a casa es se da a partir del recuerdo del propio Ulises (u Odiseo) a Calipso.
Nada más comenzar la película, vemos en primer plano a un rapero interpretando el papel de un aedo. Para quienes no lo hayan reconocido, se trata de Travis Scott. Y aquí me surgió una pregunta: ¿es esta elección un guiño a la evolución de las formas de contar historias? Al fin y al cabo, los aedos transmitían sus relatos a través de la voz, el ritmo y la memoria. Salvando las distancias, ¿no encontramos algo parecido en el rap? Quizá sea simplemente una decisión artística o quizá Nolan quiera establecer ese vínculo entre dos formas de narración oral separadas por miles de años. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.

La siguiente gran imagen que nos ofrece la película es, como no podía ser de otra manera, el caballo de Troya. Si tenéis en mente el que apareció en la película Troya de 2004, podéis olvidaros de él: el diseño de Nolan es mucho más estilizado. Visualmente resulta espectacular, especialmente en esa primera escena en la que aparece semienterrado en la arena, con el sol del atardecer al fondo y las olas del mar golpeando su estructura.
Ahora bien, mientras contemplaba aquella imagen no podía evitar pensar en cuestiones bastante menos épicas: ¿hasta qué punto sería estable? ¿lo difícil que se ve de transportar hasta el interior de la ciudad? ¿Y cómo demonios soportaron los guerreros griegos tantas horas encerrados en su interior? Todo esto nos lo muestra en la película pero, al ver a los hombres literalmente amontonados unos sobre otros, con los que ocupan la parte inferior prácticamente ahogándose por la subida de la marea, uno puede pensar que Epeo, a quien la tradición atribuye la construcción del caballo, no tuvo demasiado en cuenta la comodidad de los pobres guerreros que debían esconderse en su interior, ni tuvieron la consideración de alejarlo un poco del mar.

Bromas aparte, el caballo de Troya es uno de los episodios más conocidos de toda la guerra, pero también uno de los que más preguntas plantea. ¿Dónde aparece en la Ilíada o en la Odisea? ¿Cómo era según las fuentes antiguas? o ¿Qué sabemos realmente sobre este famoso engaño? Si queréis profundizar más en el tema podéis leer El caballo de Troya ¿mito o realidad?
Por otro lado, aunque Sinón, interpretado por Elliot Page. Antes de su estreno. Durante meses circuló por redes sociales el rumor de que Page interpretaría a Aquiles, una supuesta elección que incendió las redes sociales antes de que realmente se conociera su personaje. ¿Para qué tanto revuelo, al final? Apenas aparece en pantalla, sin embargo creo que su historia termina teniendo una importancia fundamental en la película. Es él quien entrega a Ulises un «palillo» que acabará convirtiéndose en un símbolo de la deshonra sufrida y, sobre todo, el recordatorio de una promesa pendiente.
Según nos cuenta la película, los hombres que debían acompañar a Ulises a la guerra de Troya fueron seleccionados mediante un sorteo. Sinón consigue librarse inicialmente, mientras que la suerte recae sobre Antínoo. Sin embargo, éste decide alterar el resultado para evitar marchar a la guerra y hacer que Sinón (hijo del porquero) ocupe su lugar. Ulises conoce lo sucedido, pero permite el intercambio aparentemente para evitar que la cobardía de Antínoo salga a la luz.

A partir de ahí, aquella decisión perseguirá a Ulises. Cuando ambos vuelven a encontrarse en el Hades, Sinón le recuerda lo ocurrido y le habla de aquel palillo que le entregó en Troya, convertido ahora en símbolo de la injusticia que sufrió. Ulises promete entonces regresar a Ítaca, cumplir con su palabra y vengar aquella deshonra.
Al llegar Ulises disfrazado al salón del palacio de Ítaca, intenta cumplir su promesa al devolverle el palillo del sorteo después de ser despreciado por ser un «simple mendigo». La reacción de Antínoo es inmediata: comprende perfectamente su significado y llega incluso a atacar y amenazar al mendigo. Sin embargo, cuando la situación parece descontrolarse, aparece en acción Telémaco para calmar las aguas. Sin embargo, para mí aquí reside el problema. Nolan no parece interesado en construir un adversario especialmente complejo. Desde el principio al fin nos da a entender que es un personaje oportunista, cobarde y mezquino. Esa cobardía aparece en su máximo esplendor cuando no es capaz de enfrentarse a la prueba de Penélope y, después, negándose a atacar a Ulises mientras ordenaba a los otros que se enfrentaran al mismo. El desenlace de este trama acaba con la muerte de Antínoo a manos de Ulises tras meterle el palillo en la boca y transmitir el mensaje de Sinón, cumpliendo su promesa.
Por eso considero que esta aparente «subtrama» puede entenderse como uno de los principales hilos conductores de la película. El regreso de Ulises a Ítaca no está motivado únicamente por el deseo de reencontrarse con Penélope, recuperar su hogar o expulsar a los pretendientes, sino por la promesa de venganza de unos de sus soldados, al que, en primera instancia, él mismo traicionó con su silencio.
Ahora hablemos del gran protagonista de la película, Ulises, interpretado por el gran Matt Damon. Nolan nos presenta a un hombre destruido por la guerra. Ésta le sigue acompañando en sus recuerdos, en sus soldados muertos que no han podido ser honrados y las vidas de aquellos ciudadanos troyanos que fueron masacrados.

Uno de los aspectos que menos me convenció de la película fue el vestuario, aunque no necesariamente por una cuestión de exactitud histórica. Entiendo perfectamente que Nolan no pretendiera realizar una reconstrucción arqueológica del mundo micénico y que buscara crear una estética propia para su adaptación. El problema es que algunos diseños me resultaron excesivamente fantasiosos. El caso más evidente es Agamenón, cuya armadura oscura parece por momentos más cercana al universo de los superhéroes que al de la Edad del Bronce. No obstante, también hay que romper una lanza a favor de esta decisión. Puede que la armadura no termine de convencerme desde el punto de vista estético, pero visualmente cumple perfectamente su función. Sin necesidad de pronunciar una palabra, sabemos inmediatamente quién es el que manda. La escena en la que se abren las puertas de la ciudad de Troya y Agamenón aparece en primer plano resulta espectacular. Su presencia, reforzada precisamente por esa armadura tan diferente a la del resto de guerreros, transmite poder y autoridad desde el primer instante.
Algo parecido ocurre con los lestrigones. En la Odisea son presentados como un pueblo de gigantes antropófagos, pero Nolan opta por convertirlos en enormes guerreros cubiertos por pesadas armaduras. Visualmente pueden resultar intimidantes, pero personalmente no fue de mi gusto. Más que habitantes de un mundo inspirado en la Antigüedad, parecen personajes sacados de alguna producción de Marvel. La escena del niño gritando se lo podía haber ahorrado, toda la tensión que había construido se transformó en vergüenza ajena en un instante.

Hablemos ahora de Polifemo. Este es uno de los personajes que más me impresionaron de la película. Nolan no lo presenta simplemente como un gigante con un solo ojo, sino como una criatura deforme, pesada y casi animal, cuya presencia convierte la cueva en un espacio verdaderamente inquietante. Esos momento de tensión, con sus efectos de sonidos, es espectacular. Esa manera de moverse, de respirar, de atacar. En esos momentos parece que tanto Ulises como sus hombres estén intentando sobrevivir ante una fuerza bruta que apenas los considera seres humanos, sino simple hormigas.

Lo que sí eché en falta fue uno de los engaños más famosos de Ulises. En la Odisea, el héroe emborracha a Polifemo y, cuando el cíclope le pregunta por su nombre, responde que se llama «Nadie». Más tarde, después de ser cegado, Polifemo pide ayuda a los demás cíclopes y grita que «Nadie» lo está atacando. Al escuchar esto, los otros creen que no existen ningún peligro real y deciden no intervenir.
Por otro lado, la representación de Escila fue para mí una de mis mayores desilusiones. Homero la describe como una criatura de anatomía imposible, con doce patas y seis largos cuellos terminados en cabezas monstruosas capaces de devorar simultáneamente a seis hombres, Para mí, sin embargo, se veía como un borrón gris sin sentido con menos vista que una lombriz de tierra (por lo menos éstas tienen color). Tal vez sea algo personal, ya que al ser una producción cinematográfica esperaba ver algo parecido a una hidra, con colores llamativos y escenas que helaran la sangre, pero para mí pasó sin pena ni gloria.
Otro de los aspectos que merece la pena comentar es el barco utilizado durante el viaje de Ulises. Sí, se trata en realidad de una reconstrucción moderna de un barco vikingo: el Draken Harald Hårfagre, un gran longship de unos 35 metros de eslora y 25 pares de remos. Aunque la producción realizó algunas modificaciones para darle una apariencia más cercana al mundo micénico, su estructura sigue siendo claramente reconocible como la de una embarcación de tradición vikinga.

Ahora bien, ¿Supone esto un problema? Personalmente, creo que no. Históricamente puede resultar discutible, pero cinematográficamente funciona muy bien. Más aún teniendo en cuenta que los propios actores participaron en el manejo de la embarcación. El hecho de utilizar un barco real, moviéndose realmente sobre el mar, aporta una sensación de peso, esfuerzo, peligro y vulnerabilidad que probablemente habría sido mucho más difícil de conseguir de otro manera. ¿Podría Nolan haber optado por una recreación más cercana a las embarcaciones de la Edad del Bronce egea? Evidentemente sí. Existen proyectos de arqueología experimental que han intentado aproximarse a cómo pudieron ser estos barcos. Un ejemplo interesante es la reconstrucción moderna de la Argo, realizada en Volos en 2006 e inspirada en las embarcaciones egeas de la Edad del Bronce.
La representación de Atenea, interpretada por Zendaya, es otra de las decisiones particulares de Nolan. En la Odisea homérica, la diosa tiene un papel fundamental como protectora de Ulises y Telémaco e interviene constantemente para favorecer el regreso del héroe. Más que una divinidad que interviene directamente en los acontecimientos, parece funcionar por momentos como una presencia vinculada a la conciencia de Ulises y a la culpa que arrastra desde la destrucción de Troya. Aquí el problema no es la actuación de Zendaya, sino el poco espacio que Nolan concede al personaje.

Otras de la figuras femeninas es Helena de Troya, interpretada por Lupita Nyong´o. Aquí Nolan nos presenta a una Helena marcada por la guerra, literalmente. A muchos, como a mí, nos sorprendió lo de la cicatriz en la cara. ¿Por qué Helena lleva una cicatriz en la cara si en la Odisea de Homero no mencionada nada? Puede que el director nos quiera hacer ver al espectador que incluso aquel rostro, que aún conserva su belleza legendaria, está también marcado por la ambición de aquellos hombres que destruyeron la ciudad por una guerra librada supuestamente en su nombre.

Continuamos con Calipso, interpretada por Charlize Theron, quien recibe una de la mayores reinterpretaciones que Nolan hace del poema homérico. En la Odisea, la ninfa mantiene a Ulises en su isla y desea que permanezca junto a ella, llegando incluso a ofrecerle la inmortalidad. Sin embargo, aquí Nolan introduce un elemento diferente: el loto y la pérdida de memoria. Calipso se convierte en una terapeuta para Ulises, ayudándole a recordar, mientras le administra loto para perder la memoria. ¿Es una alusión a los lotófagos? Puede que sí. Lo que resulta interesante es que el loto representa la tentación del olvido. Después de Troya, de la muerte de sus compañeros y de todo lo vivido durante el asedio y el viaje, Ulises no solo tiene que abandonar la isla de Calipso para continuar su regreso, sino que, al recuperar la memoria, debe recordar quién es, de dónde viene, revivir todas las pérdidas que ha sufrido y el por qué debe volver a Ítaca.

Un pequeño detalle interesante es que cuando está recuperando la memoria, lo que ayuda a recordar a Penélope es un pequeño broche de la diosa Atenea. En la Odisea, Atenea interviene y le pide a Zeus que permita el regreso de Ulises. Es gracias a dicha intervención que Ulises consigue regresar a casa, volver con Penélope y recuperar su hogar. Para salir de la isla Ulises construye una balsa. Creo que con la balsa que se construye en la película ni los mismísimos dioses podrían ayudarle a regresar con vida teniendo que recorrer todo el Mediterráneo, pero allá Poseidón y su voluntad.
Para mí sin duda quien hace un papel espectacular es Anne Hathaway como Penélope. Transmite perfectamente la fortaleza de una mujer que lleva años esperando el regreso de su marido mientras intenta mantener el control de Ítaca frente a los pretendientes cada vez más difíciles de contener. Hathaway aporta al personaje una mezcla de serenidad, autoridad y cansancio que funciona especialmente bien.
Sin embargo, creo que Nolan desaprovecha uno de los aspectos más interesantes de la Penélope homérica: su inteligencia. En la Odisea no es simplemente la esposa fiel que espera pacientemente el regreso de Ulises. Penélope engaña durante años a los pretendientes y, cuando finalmente su marido regresa, tampoco acepta inmediatamente que aquel desconocido sea realmente él. Lo somete a una última prueba mediante el secreto de su lecho matrimonial, construido alrededor del tronco de un olivo. Sí es verdad que el la película mantiene esa astucia con al deshacer todas las noches lo tejido en el sudario o cuando elige una prueba para decidir al pretendiente, quien supere esa prueba es que está a la altura del mismísimo Ulises, aunque me parece un poco apresurado cómo se plantea el descubrimiento del engaño del sudario.

Tom Holland como Telémaco es sublime. No obstante, tengo la sensación de que Nolan podría haber aprovechado mucho más al personaje. Su viaje a Esparta permite ampliar la historia más allá de las aventuras de Ulises y mostrarnos qué ha sucedido con algunos de los supervivientes de Troya. Sin embargo, su evolución queda algo desdibujada. En la Odisea, la llamada Telemaquia ocupa los primeros cantos del poema y muestra precisamente el proceso de maduración de un joven que comienza a salir de la sombra de su padre. En la película, esta transformación está presente, pero parece avanzar con demasiada rapidez.

Mención especial merece la escena de Argos. Después de tantos años esperando el regreso de su dueño, el viejo perro reconoce finalmente a Ulises y muere poco después. Debería ser uno de los momentos más emotivos de la película, pero personalmente no terminó de encajar conmigo. Creo que esta escena está mucho mejor conseguida en The Return. Además, Nolan aprovecha ese momento para introducir un reconocimiento entre Telémaco y Ulises que no encontramos de esa forma en la Odisea: el joven comprende quién tiene delante y pronuncia ese «Tú eres mi padre» que, al menos a mí, me recordó inevitablemente a Star Wars.
Y cuando digo que Telémaco queda relegado a un segundo plano me refiero, sobre todo, al enfrentamiento final. En la Odisea combate activamente junto a su padre contra los pretendientes y participa directamente en la recuperación del palacio. En la película, en cambio, su función se limita fundamentalmente a asistir a Ulises en determinados momentos. Tampoco terminó de convencerme la forma en que la película presenta el reencuentro final entre Ulises y Penélope. Después de la muerte de Antínoo, todos los presentes se arrodillan y forman una especie de pasillo mientras ambos se acercan el uno al otro. Todo ello acompañado por un golpeo al unísono que busca reforzar la épica del momento, pero que personalmente me recordó más a determinadas escenas de series como Vikingos o Juego de Tronos que al tono que se esperaba de un reencuentro tan íntimo.
Uno de los grandes protagonistas de la película es, sin duda, la banda sonora de Ludwing Göransson, la cual se aleja de la típica música épica en muchos momentos. Otro momento que más me gustó fue, sin duda, cuando pasan junto a las sirenas, las cuales se encuentran en una isla alejada y difuminada. No obstante, Nolan consigue un efecto de sonido espectacular. Mientras los hombres atraviesan aquel lugar con los oídos protegidos por la cera, la propia película altera nuestra percepción sonora hasta producir la sensación de que también nosotros tenemos los oídos tapados. Durante unos instantes dejamos de ser simples espectadores para experimentar la escena de primera mano. Al mismo tiempo es Ulises quien nos describe lo que canta la sirenas. Simplemente magnífico.
Es uno de esos momentos que justifican ver una película como esta en una sala de cine. No se trata únicamente de escuchar la música más fuerte, sino de sentir cómo el sonido ocupa todo el espacio y transforma nuestra percepción de la escena. Probablemente, al verla en casa seguirá funcionando, pero difícilmente podrá reproducirse por completo esa sensación de aislamiento y extrañeza que produce una sala con un buen sistema de sonido.
Otro detalle curioso es el sonido que produce el arco de Ulises cuando tensa la cuerda, tanto durante la caza como en la prueba final. En lugar de escucharse únicamente como un arma, el arco emite una nota casi musical que recuerda al sonido de una lira.
¿Podría tratarse de una referencia directa a Homero? En el canto XXI de la Odisea, el poeta compara la facilidad con la que Ulises prepara su arco con la habilidad de un músico que coloca una cuerda nueva en su lira. Después, cuando el héroe comprueba su tensión, la cuerda canta bajo sus dedos con un sonido semejante al de una golondrina. La semejanza resulta demasiado sugerente para pasarla por alto. La película parece transformar aquella comparación poética en un efecto sonoro: el arco no solo sirve para identificar a su verdadero dueño, sino que, en manos de Ulises, también es capaz de cantar
Para ir finalizando, debemos hacer también mención especial a las referencias que la película hace del colapso de la Edad del Bronce con los llamados pueblos del mar. A lo largo de la historia escuchamos hablar de estos misteriosos saqueadores que parecen estar extendiendo el caos por el Mediterráneo, hasta que finalmente Penélope dice al Odiseo disfrazado de mendigo: «Vosotros sois la gente del mar«. La idea como recurso narrativo es interesantísima. Ulises y sus compañeros pueden considerarse héroes cuando cuentan sus propias hazañas, pero ¿qué eran para las poblaciones que veían aparecer sus barcos en el horizonte antes de ser atacadas o saqueadas? Desde esa otra perspectiva, aquellos héroes que regresaban de Troya podían convertirse fácilmente en los monstruos de la historia de otros.
Nolan parece jugar precisamente con esa idea. El enemigo exterior al que todos temen podría no ser tan diferente de ellos mismos. Los hombres que destruyeron Troya regresan a sus hogares llevando consigo la misma violencia que supuestamente amenaza con destruir su mundo. Como metáfora funciona y, además, conecta perfectamente con ese Ulises marcado por las consecuencias de la guerra que vemos durante toda la película.
Históricamente, sin embargo, la cuestión es mucho más complicada. No podemos identificar sin más a los aqueos que regresaron de Troya con los llamados Pueblos del Mar, cuya identidad sigue siendo objeto de debate actualmente, ni atribuir exclusivamente a éstos el colapso de las civilizaciones del Mediterráneo oriental hacia el 1200 a.C. Tampoco termina de convencerme escuchar a los personajes hablar prácticamente del «final de la Edad de Bronce« como si fueran conscientes de estar viviendo un periodo histórico que, evidentemente, solo sería definido de esa manera muchos siglos después.
Por eso, creo que estas referencias funcionan mejor si las entendemos como parte del mensaje que Nolan quiere transmitir y no como una reconstrucción histórica. Al final, la película parece plantearnos una pregunta bastante incómoda: ¿Qué diferencia existe entre un héroe que regresa victorioso de una guerra y un saqueador que llega desde el mar? La historia siempre es objetiva. Lo que define a buenos y malos es la percepción de la persona que la cuenta.
Espero que os hay resultado interesante este análisis. Más allá de las licencias, los cambios respecto a Homero o las decisiones que puedan convencernos más o menos, creo que La Odisea es una película que merece ser disfrutada en una sala de cine, especialmente por su espectacularidad visual y su cuidado diseño sonoro.
Este texto recoge únicamente mi punto de vista. No pretende ofrecer una interpretación definitiva ni condicionar la experiencia de nadie. Cada espectador se acercará a la película desde sus propios conocimientos, expectativas y gustos, y seguramente encontrarás aspectos que yo he valorado de manera diferente.
Si ya la habéis visto, me gustaría conocer vuestra opinión. ¿Qué os ha parecido esta adaptación de la obra de Homero? ¿Qué momentos os han gustado más?¿Hay algún detalle, referencia o interpretación interesante que se me haya pasado por alto? Podéis dejar vuestras impresiones en los comentarios. Os leo.