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DE IMPERIOS A NACIONES

Las representaciones del dios egipcio Ra

El dios solar Ra, cuyo nombre en lengua egipcia antigua designa tanto a la divinidad como al objeto físico del sol, fue consolidado como el símbolo supremo de la luz, el calor y la vida, pero también como el garante del orden cósmico o maat, en perpetua lucha contra las fuerzas del caos o isfet. El culto a sol no es nuevo, pues la humanidad desde sus comienzos lo ha venerado. Esto está relacionado a sus múltiples significados: creador de vida, de luz, fuente de energía positiva, riqueza o belleza.

Ra es un Dios que tiene diversas representaciones, las cuales están asociada a la necesidad de explicar las diversas funciones del sol en diferentes contextos: ciclo diario, la creación del mundo, la legitimación de la monarquía y la salvación de los difuntos en el inframundo.

Según nos cuenta la cosmología heliopolitana, Ra se creó a si mismo a partir de la sustancia informe, emergiendo como la primera conciencia y dando lugar a la primera tierra firme, el montículo o piedra benben. Este dios «autocreado» no tiene antecesores y a través de la palabra articula trajo la realidad a la existencia.

La importancia de Ra crece durante la Dinastía V, momento en el que es elevado a deidad nacional. A partir de ahora, los faraones se proclamaron sus descendientes y- adoptaron formalmente el título de Sa-Ra o «Hijo de Ra», integrándolo como uno de los cinco nombres oficiales de la titulatura real. Esta vinculación política convirtió a Ra en un símbolo de autoridad estatal, donde el sol en el cielo y el faraón en la tierra operaban como espejos de una misma soberanía divina.

Las múltiples imágenes del dios solar Ra

El animismo es la creencia religiosa que atribuye a todos los seres, objetos y fenómenos de la naturaleza un alma. Este estuvo presente en la primera etapa de la religión egipcia. En ellas las principales fuerzas cósmicas como el sol fueron las principales en encontrar un culto general.

El ciclo solar y la triada de manifestaciones diurnas

Las representaciones más dinámicas y que todos conocemos es la de su viaje diario por el cielo. Para los egipcios el sol no era un objeto inerte, sino lo veían como un ser vivo que atravesaba las etapas de la existencia biológica: nacimiento, madurez y senectud. Este proceso se manifestaba en tres entidades distintas que, aunque separadas iconográficamente, formaban una unidad teológica indisoluble.

Khepri: el sol naciente

Al amanecer, Ra se manifiesta bajo la forma de Khepri, que significa «aquel que nace«. Su iconografía es una de las más singulares del panteón egipcio: un hombre con cabeza de escarabajo pelotero o, con frecuencia, simplemente el insecto. ¿Por qué eligieron los egipcios esta forma de representarlo? Observaron que este insecto empujaba bolas de estiércol, de las cuales creían que nacían sus crías por generación espontánea, y trazaron una analogía directa con el sol que es empujado sobre el horizonte oriental.

khepri

En las pinturas de las tumbas y en los amuletos funerarios, Khepri simboliza la esperanza del difunto de superar la muerte y renacer en el más allá, tal como el sol emerge cada mañana de las entrañas de la diosa del cielo, Nut.

Ra-Horajti: El esplendor del mediodía

Cuando el sol alcanza su cenit y despliega su máxima potencia, el dios asume su forma más arquetípica, la de un hombre con cabeza de halcón coronado por un disco solar rojo. En esta fase, a menudo se le denomina Ra-Horajti, que significa «Ra-Horus de los dos Horizontes». Esta forma representa la fusión de Ra con Horus, el dios halcón de la realeza y el cielo, subrayando la unión entre el poder solar y la autoridad monárquica.

Maat y Horatji

La iconografía tiene elementos de alta carga simbólica como el disco solar, el cual está rodeado por la cobra- uraeus. Ésta representa la naturaleza feroz y destructiva del dios. Otros elementos son el cayado y el ankh, que son símbolos que representan la vida y, por tanto, la inmortalidad.

Atum: El sol poniente

Finalmente, al anochecer se personifica en Atum, aunque puede aparecer mencionado como Temu, Tem y Atem. Su significado es «Aquel que existe por sí mismo». Ra se representa con una figura humana, es decir, sin cabeza de animal y adorado por sus vinculación a los muertos. Aparece viajando en la barca solar en las últimas horas del día y preparado para luchar contra la serpiente Apofis, la cual impedía la salida de un nuevo día.

Osiris y Atum

Estas son las tres principales apariencias, aunque la iconografía egipcia lo identifica también con otros seres como carnero, garza, serpiente, toro, león o forma humana con cabeza de carnero, escarabajo o halcón. Otras maneras de encarnar a la divinidad es como Amón-Ra, Ra-Osiris con aspecto mumiforme con cabeza de carnero o la alegoría femenina de Ra, con el nombre de Raet o Raetawy.

Por último, lo podemos encontrar retratado en diversos soportes, como un disco solar, buitres volando o bandas amarillas pintadas, las cuales representan el recorrido del sol a través del mundo subterráneo.