En los últimos años, la historia de las mujeres y de género ha experimentado un notable auge. Este interés se refleja en la proliferación de obras especializadas, autores de renombre y libros divulgativos que han captado la atención del gran público. En este contexto se sitúa Fémina. Una nueva historia de la Edad Media a través de las mujeres (Ático de los libros), de Janina Ramírez, una obra que ofrece una mirada precisa y accesible al mundo medieval desde la experiencia femenina.
Ramírez es historiadora en la Universidad de Oxford, locutora y autora de prestigio, cuenta con una trayectoria destacada con títulos como Beowulf, Julian of Norwich: A very brief history y su más reciente publicación, Legenda. The real women behind the myths that shaped Europe.

El objetivo central de Fémina es abordar el pasado a través de las vidas de las mujeres. No se trata de un «reescritura» tendenciosa, sino de situar a las mujeres en el centro del relato para obtener perspectivas que siempre estuvieron allí, pero que habían sigo ignoradas.
El libro comienza analizando cómo el pasado medieval influyó en el movimiento sufragista. Para muchas activistas, el conocimiento de mujeres que ostentaron poder en un mundo aparentemente dominado por hombres fue una fuente de inspiración; tanto es así que adoptaron símbolos como Juana de Arco para su lucha por el voto. A través de este relato introductorio, la autora reflexiona sobre la historia como una herramienta social para construir un futuro más igualitario.
La obra se estructura en nueve capítulos, cada uno dedicado a una mujer específica. Con una sola excepción, todas pertenecen a estratos sociales privilegiados, lo que responde a la mayor abundancia de fuentes documentales sobre estos grupos. Cada Sección sigue un esquema fijo: comienza con un descubrimiento arqueológico o documental, como las monedas de Cookham (2021), la estructura circular «Wossit», el reanálisis de la tumba vikinga BJ 581 en Birka o la recuperación de Riesencodex de Hidelgarda de Bingen tras la Segunda Guerra Mundial.
Posteriormente, Ramírez emplea una descripción inmersiva para situarnos en el contexto regional y temporal, transportándonos a través de los olores, colores y sensaciones de la época. A esto le sigue el relato biográfico, donde encontramos figuras como Bertha de Kent, responsable de introducir el cristianismo en Inglaterra; Hildegarda de Bingen, la polímata del siglo XII; o figuras menos conocidas como Jadwiga, quien ostentó el título de «rey» de Polonia, y Margery Kempe, comerciante y madre de catorce hijos.
Uno de los mayores aciertos del libro es que habla de mujeres medievales, en plural, y no de «la mujer medieval» como un concepto monolítico. Se exploran experiencias variadas según clase, edad y origen. Por ejemplo, al analizar a la guerrera de Birka, Ramírez discute la capacidad de las mujeres para participar en la guerra, poseer tierras o dirigir fincas, sin olvidar de su papel como peones diplomáticos en matrimonios pactados o la dificultades de la crianza.
Asimismo, la obra nos invita a cuestionar nuestras ideas modernas sobre el género. Casos como el de la tumbas de Birka (siglo X) o el enterramiento de Loftus (siglo VII) demuestran cómo los prejuicios historiográficos iniciales asumieron que eran hombres por la presencia de armas o símbolos de poder, hasta que el ADN y la arqueología moderna demostraron lo contrario. Destaca también el relato de John Rykener/Eleanor (siglo XIV), cuya identidad fluctuante nos revela la existencia de realidades no normativas en la Edad Media.
Gracias a un enfoque interdisciplinar que combina arqueología, textos teológicos, numismática y genética forense, apoyado por abundantes ilustraciones, Janina Ramírez logra una obra clara y narrativamente poderosa. Al cerrar las páginas de Fémina, uno se queda con una sensación agridulce; por un lado, la fascinación de conocer un mundo vibrante y lleno de matices; por el otro, la punzada de darnos cuenta de cuántas historias nos han sido arrebatadas por una mirada sesgada.
