Hablar de Cleopatra es, para la mayoría, hablar de Cleopatra VII, la última reina de Egipto y una de las figuras más celebres de la Antigüedad. Sin embargo, su nombre encierra una larga tradición dinástica: antes de ella, otras seis reinas ptolemaicas llevaron el mismo nombre. Desde el siglo III a.C., el nombre de Kleopátra (gloria a su padre) se convirtió en una especie de marca política dentro de la familia lágida, destinado a reforzar la legitimidad y el prestigio de las soberanas que compartieron el trono con sus esposos-hermanos o hijos. Estas mujeres gobernaron en un contexto marcado por la herencia griega y la tradición faraónica, en una corte donde la política, la intriga y el poder femenino se entrelazaban constantemente.
En este terreno se adentra Lloyd Llewellyn-Jones, profesor de Estudios Clásicos en la Universidad de Cardiff y especialista en el mundo helenístico. Autor de títulos como King and Court in Ancient Persia 559 to 331 BCE, The Culture of Animals in Antiquity o Los persas: La era de los grandes reyes. Llewellyn-Jones combina su rigor académico con una escritura clara y cercana. En Las Cleopatras: Las reinas olvidadas de , publicado por Ático de los Libros, ofrece una nueva mirada sobre estas soberanas, alejándolas de los clichés con los que las fuentes clásicas y parte de la historiografía las han retratado.

Aquí nos desvela una nueva visión, diferente a la que se ha tenido de las Cleopatras, reduciéndolas a simples esposas o madres dominantes, ni convirtiendo a Cleopatra VII en una femme fatale o erotizándola. El autor explora las motivaciones individuales de cada una de ellas y de los Ptolomeos con quienes compartieron escenario: sus intereses, ambiciones, miedos y sentimientos. ¿Qué debió de sentir Cleopatra II al ver cómo su esposo y hermano se casaba también con su propia hija, Cleopatra III? Esta clase de preguntas te van surgiendo a medida que avanza en la lectura y son claves para comprender cuales fueron sus decisiones políticas. Entenderemos que estas reinas tenían emociones tan humanas como el miedo, la vergüenza, el odio o la incertidumbre, y esas emociones, lejos de ser secundarias, influyeron directamente en sus estrategias de poder.
Al mismo tiempo, el libro no oculta la crudeza del mundo en el que vivieron. Las cleopatras estuvieron rodeadas de violencia, asesinatos, complots y guerras civiles. Algunas fueron capaces de levantar ejércitos, otras de pactar alianzas arriesgadas o deponerse mutuamente. La supervivencia política estaba unida a la supervivencia física, y el trono era un lugar tan peligroso como codiciado. El Egipto helenístico, dominado por tensiones internas y por la presión de Roma, fue un escenario hostil en el que estas mujeres tuvieron que demostrar una notable capacidad de adaptación.
Llewellyn-Jones dedica espacio a desmontar la imagen trasmitida por las fuentes clásicas. Autores como Plutarco o Diadoro, filtrados por su propia mentalidad patriarcal, pintaron a estas reinas como arpías, intrigantes o figuras depravadas. En cambio, Las Cleopatras las presenta como agentes históricos de pleno derecho, que moldearon el destino de su dinastía y de Egipto. Si queremos entender por qué Cleopatra VII llegó a concentrar tanto poder en sus manos, es imprescindible mirar antes a las seis mujeres que le precedieron: cada una, con sus triunfos y sus fracasos, fue preparando el terreno para la última gran reina del Nilo.
La obra no está exenta de cierta dificultad: la sucesión de matrimonio y parentescos puede resultar abrumadora para quien no esté habituado a la historia ptolemaica. Sin embargo, la claridad narrativa, la organización del texto y el apoyo de los materiales complementarios permiten salvar ese escollo. Además, el énfasis en lo humano, en las pasiones y contradicciones de estas reinas, convierte la lectura en un viaje apasionante que combina historia política, drama personal y reflexión sobre el poder.
En definitiva, Las Cleopatras es un reconocimiento al papel que jugaron todas y cada una de las soberanas llamadas Cleopatra en la historia de Egipto. Es un libro que rescata del silencio a seis reinas eclipsadas por la fama monumental de la séptima, y que nos recuerda que la historia del Egipto helenístico no se entiende sin ellas. Un relato riguroso y accesible, que devuelve a estas mujeres su complejidad y su protagonismo, y que nos invita a repensar el poder femenino en un mundo que, pese a ser hostil, supieron gobernar con decisión.
