¿Alguna vez te has parado a pensar por qué llevamos ropa interior? ¿Desde cuándo existe y qué cambios ha atravesado a lo largo de la historia? Si la respuesta es sí, te presento el libro La vergonzosa historia de la ropa interior, de Iwona Wierzba (Thule Ediciones). Es una obra sencilla, accesible y magníficamente ilustrada que nos acerca, con humor y claridad, a la evolución de esas prendas que hoy nos parecen indispensables.

Aunque esta historia es tan antigua como la propia humanidad, Wierzba opta por un resumen cronológico muy bien hilado, ideal para curiosos que busquen una primera aproximación. Ante de comenzar el libro me surgió una pregunta clave: ¿Qué llevó al ser humano a cubrir sus zonas íntimas? La autora nos ofrece respuestas que van desde la pérdida del pelo corporal y el clima, hasta el pudor, reflejado este último con la icónica imagen de Eva y su hoja de higuera.
¿De qué materiales estaban hecha la primera lencería? Al principio, de lo que ofrecía la naturaleza: hojas, conchas, corteza o piel de animal. El libro nos lleva de viaje por distintas culturas, como las tribus de Costa de Marfil y sus faldas de hojas de lirio (Cordyline), demostrando que la ropa interior no es un invento europeo, sino una solución universal que nació simultáneamente en diversos rincones del mundo.
A medida que avanzamos por las páginas, descubrimos que estas prendas han sido mucho más que una simple tela: han sido un reflejo de la moral, la higiene, la clase social y, sobre todo, del control del cuerpo.
Algunos episodios que relata el libro son especialmente llamativos. Desde el escandalo de la tenista Gussie Moran en los años 50, cuyo vestido dejó ver sus bragas en pleno partido, hasta el peligro real de las jaulas de crinolina entre los siglos XIX. Estas estructuras, además de incómodas, eran altamente inflamables y causaron accidentes que hoy nos parecerían insólitos.
La autora no olvida cómo la ropa interior ha simbolizado a menudo la opresión de la mujer (como el corsé o la prohibición histórica de llevar ciertas prendas por considerarse «indecentes») pero también su liberación y sexualidad.
El recorrido llega hasta nuestros días, explicándonos el origen de los slips, bóxers, tangas o sostenes, e incluso menciona excentricidades actuales como la ropa interior comestible.
Finalmente, es imposible pasar por alto el trabajo visual: las ilustraciones de Marianna Sztyma añaden un encanto especial y un punto de humor irónico que aligera la lectura. En definitiva, La vergonzosa historia de la ropa interior es un libro ameno y lleno de curiosidades, perfecto para lectores de todas la edades que quieran descubrir los secretos de lo que llevamos debajo.
