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DE IMPERIOS A NACIONES

Renacimiento. El arte que conquistó el mundo, Alberto Garín

Cuando nos enseñan qué es el Renacimiento, no suelen decir que es un movimiento artístico nacido de Italia que recupera el mundo clásico, desplaza a Dios del centro y coloca al hombre como medida de todas las cosas. ¿Y si no fuera cierto esta definición? Alberto Garín comienza en su nuevo libro, Renacimiento. El arte que conquistó el mundo (HarperCollins), desmontando esa imagen, no como una provocación gratuita, sino como una revisión crítica de un relato historiográfico que, según sostiene, se ha simplificado en exceso.

Alberto Garín, licenciado en Historia del Arte y Arqueología, y doctor en Arquitectura. (Fuente:Atalayar)

Desde el prólogo queda claro las tesis principal del libro: el Renacimiento no fue un movimiento laico ni antropocéntrico en sentido moderno, ni tampoco una ruptura frontal con la Edad Media. Al contrario, Garín lo presenta como un fenómeno profundamente cristiano, impulsado desde las estructuras del poder católico, especialmente por el papado, que utilizó el arte como una herramienta política, doctrinal y simbólica.

Una de las ideas que plantea también es que, a diferencia de lo que pensamos, el Renacimiento no se expande por Europa hasta el siglo XVI, por entonces en esos países europeos mantuvieron una relación con la estética medieval o en otros casos con el arte borgoñón. Como veremos en el libro, el Renacimiento penetraría en los países como España y Francia a partir del saqueo de Roma, el cual le dedica un capítulo, para mostrarse los reyes más católico de la cristiandad. A excepción de Inglaterra, donde ese Renacimiento no llegaría a entrar en territorio inglés hasta los Estuardos,

Conviene subrayar, además que no esperes encontrar en este libro un análisis formal centrados en grandes obras del Renacimiento, ni un recorrido exhaustivos por autores canónicos. Garín no escribe una historia del Renacimiento a través de ficha de artista, sino utiliza a pintores, arquitectos y grandes proyectos como ejemplos dentro de un argumento más amplio. Dentro de este relato nos encontramos con grande personajes como Bramante, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Antonio da Sangallo el Joven, Tintoretto, Tiziano, El Greco o Juan de Herrera. Conocemos grandes proyectos arquitectónicos como el palacio impulsado por Carlos V en la Alhambra o el gran proyecto de Felipe II el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, culminando con un capitulo dedicado a la decoración de su gran Biblioteca.

Para algunos este ensayo puede resultar incómodo en el mejor sentido de la palabra por las tesis que defiende. No niega la grandeza artística del periodo, pero si desafía algunas ideas tradicionales como que el Renacimiento fue simplemente una recuperación del mundo clásico tras la «oscura» Edad Media. Es un relato que obliga al lector a mirar el Renacimiento con una nueva mirada, más enfocada a un movimiento muy ligado al papado y en continua relación con la cristiandad.

Este libro puede ser interesante espacialmente para aquellos lectores quieran descubrir un nuevo Renacimiento, más alejado del relato habitual y disfrutar entendiendo el arte en su contexto político y religioso, más que con una sucesión de artistas y obras. En definitiva, este ensayo nos invita a repensar este periodo tan apreciado por el gran público. Y si te has quedado con ganas de más lecturas te invito a que conocer este otro gran libro del autor Historia irreverente del arte.